¿Qué es el Oleoturismo?

​Cada día se demuestran más cualidades nutricionales y saludables de los AOVE, y se reconoce la riqueza biológica y económica que generan los olivares, por lo que la promoción de actividades entorno al aceite de oliva parecen ser enormes.
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Por Oleoturismo se entiende el turismo que surge entorno al olivar y al aceite de oliva. Es un complemento al turismo tradicional en zonas de interior, aquellas que son eminentemente agrarias y donde el olivo es el cultivo principal.

Muchas de estas zonas están viviendo un continuo retroceso tanto en su población como en sus opciones de vida. El olivar ha recibido tradicionalmente ayudas directas de la Unión Europea, pero la PAC va reorientándose hacia otros fines menos productivistas, por lo que las explotaciones agrarias se ven obligadas a ser rentables por sí mismas. Esto acentúa el peligro de abandono de zonas de olivar poco productivo, por ejemplo olivares de montaña y en los que ni el riego ni la mecanización tienen posibilidades de implantarse.

En este contexto van surgiendo cada vez más iniciativas para promover un tipo de turismo rural vinculado a la actividad oleícola. Se trata de dar a conocer cómo se cultivan esos campos, cómo se elabora el aceite, mostrar los muchos restos arqueológicos y arquitectónicos que explican la larga historia de la elaiotecnia, y por supuesto aprovechar la riqueza gastronómica que hay alrededor del aceite de oliva virgen.

En oleoturismo se produce la mezcla de: Turismo – Ocio – Gastronomía – Naturaleza – Cultura, etc. Toda iniciativa es buena para valorizar un patrimonio natural y gastronómico que mucha gente aún no conoce. Estos completos paquetes promocionales podrían servir para compensar la falta de renta que tienen algunas comarcas, y con ello volver a dar la vida a muchos pequeños pueblos olivareros.

Precisamente la falta de conocimiento que tiene el público en general sobre las bondades del aceite de oliva virgen y la gran riqueza natural y cultural que tienen los olivares, es lo que hace aún más necesario las actividades de oleoturismo. En muchos casos estas actividades vienen de las propias almazaras, o Denominaciones de Origen o Comarcas oleícolas, quienes apuestan por diversificar sus vías de ingresos.

De cara al consumidor, al visitante, el oleoturismo es una nueva forma de disfrutar del tiempo libre. Se difunde a la vez el modo de vida de quienes cultivan la tierra, y se obtienen nuevos usos de los AOVE, los zumos puros de aceitunas de los que solo pueden decirse bondades. La vida saludable está de moda, y el aceite de oliva virgen es el emblema de un estilo de vida y de la dieta mediterránea.

Algunas iniciativas que van surgiendo dentro de lo que llamamos oleoturismo son las siguientes:

  • Alojamientos y restaurantes temáticos donde se resalta la cultura del aceite y del olivar. A la rica oferta gastronómica, tan singular y diversa según la zona que se visite, se añaden cada día más establecimientos de relax, donde los tratamientos de belleza y salud basados en el aceite de oliva van teniendo cada vez más popularidad.
  • La visita a almazaras antiguas, muchas convertidas en museos. En ellas se pueden recrear la forma tradicional de obtención del aceite de oliva virgen.
  • Visita a restos arqueológicos de molinos antiguos o de poblados donde el olivo fue significativo en su historia. En ellas se pueden reflexionar acerca de los aspectos más culturales e históricos de los usos que se hacía del olivar, con lo que se hace en la actualidad.
  • Rutas de senderismo, a pie, a caballo, en bicicleta, etc., por los parajes eminentemente oleícolas, algunos ubicados en rincones naturales muy vistosos y ricos en fauna y flora, por lo que los amantes de la naturaleza las valoran doblemente.



Al final el objetivo es dar a conocer, hacer valer, explicar y difundir entre la población, nuestra amplia cultura del aceite y del olivar. Con todo ello se transmiten también otros muchos valores del territorio, de la riqueza botánica o paisajística. Quienes visitan y se sumergen en la historia oleícola participan de las tradiciones de los pueblos, de sus fiestas, usan sus alojamientos hoteleros, compran sus productos más típicos… En definitiva, el oleoturismo alimenta y da vida al mundo rural, y en todo momento sin que sus protagonistas dejen de disfrutar.

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