Cómo hacer aceite de oliva casero

Hacer aceite de oliva casero en nuestro hogar no es difícil si disponemos de ciertas herramientas indispensables o incluso una Thermomix. Triturar, batir, prensar y decantar son los pasos básicos para conseguir nuestro propio aceite de oliva casero
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Si echamos un ojo a la historia del aceite de oliva, comprobaremos que en gran medida su proceso de elaboración apenas ha cambiado a lo largo de los siglos. Se han añadido algunos procesados, de acuerdo con la evolución de los requerimientos sanitarios, se han automatizado de otros modos fases como la de la molienda, pero esencialmente el procedimiento que se lleva a cabo es similar.


Es por esta razón que hacer aceite de oliva casero resulta sencillo si uno sabe cómo hacerlo. No vale con tomar unas aceitunas y macharlas en busca de su jugo, sin más. Es necesario seguir unos pasos que nos aseguren que aprovechamos la materia prima y, sobre todo, disponer de unas mínimas herramientas indispensables para ello.


Un pequeño molino o máquina trituradora en primer lugar, fundamental; de forma opcional puede tenerse a mano una batidora, pudiendo servir una doméstica; capachos o capachetas, lo que en esencia son los filtros que separarán la masa del aceite en sí mismo; y una prensa, que ejercerá presión sobre estos elementos.


Si ninguno de estos útiles los tenemos a manos pero sí disponemos de una Thermomix, también nos podría servir, aunque yendo con cuidado para no dañarla.


Y llega la pregunta, el quid de la cuestión: ¿Cómo hacer aceite de oliva casero? Pues así…



  • Triturado: Disponiendo de unas aceitunas limpias, en su estado óptimo para ser convertidas en aceite, deben verterse en el molino triturador dejándolas caer a un ritmo constante en su tolva. Para obtener un litro de aceite de oliva casero se necesitas unos nueve kilos de materia prima. El proceso, con la Thermomix, sería parecido, pero como decíamos hay que ir con mucho cuidado, manteniéndola a baja velocidad y siempre controlando que los huesos no puedan estropearla. La responsabilidad es del propio usuario.
  • Batido: Tras el triturado, llega el batido. En una olla que cualquiera puede tener en su casa o puede conseguir fácilmente, se vierte la mezcla obtenida con el triturado y se empieza un batido que puede ser manual o con batidora, mientras el recipiente está al fuego, nunca superando una temperatura de 30 grados aproximadamente. El proceso durará entre cuarentaicinco minutos y una hora. En la Thermomix será similar, dependiendo de las opciones configuradas, aunque podemos añadir algo de agua caliente.
  • Prensado: Llega uno de los puntos más peliagudos de la elaboración de aceite de oliva casero, el prensado. Aquí debemos depositar la mezcla en esos capachos o capachetas, de acuerdo a lo que requiera cada elemento, y proceder con la presión necesaria. La prensa que utilicemos muy probablemente será manual, por lo que hay que emplear los brazos. Iremos prensando poco a poco, no de golpe, para dejar que el aceite vaya fluyendo. Empleando la Thermomix, este paso lo podemos realizar de igual modo con los filtros y la prensa o podemos probar a meter la mezcla en una bolsa de tela resistente presionando y retorciendo como mejor podamos. No será fácil, sobre todo aprovechar bien lo triturado, pero puede hacerse.



  • Decantado: Por último, llega el paso definitivo. Lo que haya resultado del proceso de prensado no será nuestro aceite de oliva casero en sí mismo, sino un conjunto de varios elementos, por eso necesitaremos decantarlo. En botellas grandes de agua, por ejemplo, de estas de cinco, seis litros o más, podremos echar el líquido y dejarlo reposar al menos unos veinte o treinta minutos. Veremos que el aceite sube a la superficie mientras que agua y otros elementos quedan abajo. Ahora hay que decantar, poco a poco, para extraer el óleo.

¡Y listo! Ya tendremos nuestro propio aceite de oliva casero.

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